Grati-tud

Llevo un tiempo pensando escribir sobre esta emoción. Puede que te resulte familiar, incluso puede que la hayas sentido alguna vez ante algo que has recibido. No obstante, cuando empecé a indagar sobre ella, descubrí más de lo que esperaba encontrarme. Sin duda, estamos ante una emoción poderosamente positiva, señal de salud emocional.

No te sorprenderá mucho si te digo que se trata de una actitud de reconocimiento por un beneficio que se ha recibido. Tal vez te resulte menos conocido si te digo que se trata también del reconocimiento que sentimos hacia nosotros mismos por ser quienes somos y por saber cuidarnos bien.

Quienes sienten a menudo gratitud presentan mayor nivel de bienestar subjetivo, están más satisfechas con sus vidas y con sus relaciones sociales. Ahí es nada. Además, decirte que perciben un mayor control de sus circunstancias, y encaran las dificultades buscando ayuda tanto instrumental como emocional en otras personas, reinterpretando y aprendiendo de la experiencia. Por el contrario, es menos probable que traten de eludir los problemas, negar que existan, culparse a sí mismos o hacer frente a ellos a través del consumo de sustancias adictivas.

Cuando a menudo sientes esta emoción también sientes crecimiento personal, propósito en la vida y aceptación de uno mismo.

Y, por supuesto, sintiéndose uno así, también fortalecerá sus relaciones sociales. La gratitud fomenta las relaciones interpersonales cuando se practica con sinceridad y se concreta el motivo de tal acto. “Gracias por haberme ayudado”, podemos decir.

Voy a proponerte algo. Escribir un “diario de gratitud”, en el que cada día anotes tres cosas por las que estás agradecido. Este ejercicio, llevado a cabo en un estudio, mostró que las personas que lo realizaban regularmente presentaban mayores puntuaciones de felicidad.

Y, otro más. Puedes escribir sobre una persona por la que te sientas agradecido/a, e incluso entregársela a su destinatario/a. Me encantaría saber el resultado 😉

Grati-tud, que en mí resuena a “gratis” y a “actitud”. ¿Por qué no fomentarla?¿Por qué no entrenarnos en ella?

Por último, escribo un texto llamado “Donar temps a la vida” de J.Soler y M.Mercè Conangla:

GRACIAS…

Por la vida//por el pasado que me ha enseñado//por el presente que es mi ahora//por la expectativa de futuro//por la oportunidad de nacer//por mi infancia, que me acompaña//por la juventud que no quiero perder//por la madurez posible//por la vejez que quiero vivir//por la aventura de amar//por el estímulo de aprender y crear//por los momentos de sueño y felicidad//por las pausas, los silencios y el reposo//por la dificultad y el reto de “ser provisionales”//por la fluidez y la relatividad del tiempo//por poder perder y gastar mi tiempo//por el misterio del morir y del vivir//por el placer de encontrar “mi propio tempo” en la vida.

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