Permíteme ser

Déjame que te cuente. Permíteme derramar las lágrimas más amargas, las más tristes palabras, déjame describirte cómo es mi paisaje en estos momentos. No me censures, por favor. No me digas que “eso” no es así, que no debería llorar, que no merezco sentir lo que estoy sintiendo.

Ten en cuenta que, en este momento, contándote “eso”, te estoy ofreciendo algo muy auténtico. Tanto como vulnerable…

Poco importa el contenido de lo que me digas, así que no te sientas forzad@ a darme una respuesta. Lo que de verdad cuenta es que estás ahí, y se me está permitiendo mostrarme tal cual soy en este momento. Lo que valoro nada tiene que ver con lo que puedas decirme al respecto. Bien sabes que de nada servirá una actitud paternal.

Claro que me quieres, por eso me permites ser. El peso de lo que te cuento hará que me sienta algo más liger@, pero no por ello menos responsable. Recuérdalo. Nada ni nadie puede ni deberá asumir mi vida.

Así que espero quede claro, que lo que cuenta ahora es, que me des ese espacio para mostrarme tal cual soy. Tal vez bajo tu criterio, pueda yo aparecerme ante ti equivocad@. Déjame decirte, es tu criterio. No trates de imponérmelo. Permíteme ser.

 

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